Algunas curiosidades de Madrid

A continuación, para los más curiosos, algunos detalles sobre los símbolos y el nombre de Madrid, así como fotos de algunos de sus monumentos de distintas épocas, desde la muralla árabe al Madrid actual.

 

Panorama urbano de Madrid desde 15 km al sur, concretamente desde la cima del Cerro Buenavista. En la izquierda de la imagen aparecen los complejos de rascacielos de Cuatro Torres Business Area (CTBA), Puerta de Europa de Madrid y AZCA. En la derecha se ve el parque del Retiro y a su derecha Torrespaña. Al fondo, los Montes Carpetanos o Sierra de Guadarrama, en el Sistema Central, a espaldas de la ciudad.
Panorama urbano de Madrid desde 15 km al sur, concretamente desde la cima del Cerro Buenavista. En la izquierda de la imagen aparecen los complejos de rascacielos de Cuatro Torres Business Area (CTBA), Puerta de Europa de Madrid y AZCA. En la derecha se ve el parque del Retiro y a su derecha Torrespaña. Al fondo, los Montes Carpetanos o Sierra de Guadarrama, en el Sistema Central, a espaldas de la ciudad.

Madrid es la capital de España y de la Comunidad de Madrid, comunidad autónoma uniprovincial.

La capitalidad, con sus efectos espaciales, funcionales y fisonómicos, constituye el hecho diferencial de Madrid en relación con el resto de ciudades españolas, lo que, por el contrario, la acerca a otras capitales europeas, como París, Londres o Berlín. Es evidente que el devenir de la ciudad y su conversión en una gran ciudad metrópoli está indisolublemente unido a la institución de la capitalidad, pero, además de sus consecuencias metropolitanas, el hecho le confiere un carácter distintivo a la ciudad, que la hace diferente al que poseen otras grandes ciudades no capitales.

A pesar de que desde aproximadamente el 12 de junio de 1561 (450 años) el establecimiento de manera permanente de la Corte en Madrid otorgara a la Villa la condición de capital (de la Monarquía Católica y del Imperio español), el reconocimiento jurídico de la función de capitalidad hubo de esperar más tiempo. Hasta 1931, con el advenimiento de la Segunda República Española, no se oficializa constitucionalmente este hecho, posteriormente también sancionado en la Constitución de 1978. Sin embargo, no fue hasta 2006 cuando se promulgó una ley, la Ley de Capitalidad y Régimen Especial de Madrid, por la que el Parlamento desarrolló legislativamente las consecuencias de este hecho diferencial.

Símbolos

 

Escudo heráldico de la Villa de Madrid, con el oso y el madroño.

Los símbolos de la Villa de Madrid son la bandera carmesí propia de los ayuntamientos castellanos y el escudo tradicional con el oso y el madroño, tocado con corona real antigua, según el actual reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid.

Aunque siempre se habla del «oso y el madroño», antiguamente era una osa. Así mismo el madroño no era identificado como tal, sino era un árbol con frutos rojos, hasta que los frutos del madroño sirvieron para curar una plaga que asoló la ciudad. Desde entonces se identificó el árbol como madroño. Cuando Carlos I solicita mejorar el escudo de la Villa dice «Al blasón de este Concejo, que lleva una osa e un madroño en campo blanco, se sirva Vuestra Majestad otorgar que lleve una corona dentro del escudo, o una orla azul con siete estrellas de ocho rayos, en señal del claro y extendido cielo que cubre esta Villa».

Durante un tiempo el escudo de Madrid tuvo un dragón, aunque algunos expertos señalan que era una culebrilla alada o un grifo dorado. El historiador López de Hoyos cuenta en 1546 que durante unas obras de las murallas «derribaron cosas y casas y entre ellas había un piedra berroqueña labrada que estaba en lo más alto de la muralla en que figuraba un espantable dragón, el cual traían por armas los griegos usándolas en sus banderas». A partir de entonces muchos escudos en Madrid tenían Dragones. El escudo oficial de 1859 tenía oficialmente un grifo dorado que parecía un dragón.

En 2004 la corporación municipal adoptó un logotipo basado en el escudo de la villa, en línea de color azul claro, que es utilizado en los documentos internos y de comunicación externa.

 

Toponimia

El primer nombre documentado es el que tuvo en época andalusí, مجريط Maǧrīţ (AFI [maʤriːtˁ]), que dio en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]), sobre cuyo origen se han formulado a lo largo de la historia multitud de hipótesis.

La teoría más extendida hasta tiempos recientes era la del arabista Jaime Oliver Asín, quien afirmó en 1959 que Maŷriţ o Maǧrīţ (ŷ y ǧ son dos formas de representar el mismo sonido), deriva de maǧra, que significa «cauce» o lecho de un río, a la que se añadió el sufijo romance -it, del latín -etum que indica abundancia (los híbridos árabe-romance fueron frecuentes en al-Ándalus). En un primer momento, Oliver Asín afirmó sin embargo que el nombre actual de Madrid no procede de Maǧrīţ sino del romance mozárabe, Matrice, pronunciado Matrich con el significado de «matriz» o «fuente». Los dos topónimos, árabe y romance, según la hipótesis inicial de Oliver, coexistieron en el tiempo y eran utilizados por sendas poblaciones, musulmana y cristiana, que vivían respectivamente en los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas, separados por un arroyo que discurría por la actual calle de Segovia, que es el que da origen a ambos nombres. Oliver fue más allá, afirmando que de estas dos poblaciones procede la denominación popular «Los Madriles», en plural, que se le da a la ciudad. Sin embargo, poco después Oliver se desdijo de esta teoría del nombre doble y afirmó simplemente que el nombre de Madrid procede del árabe Maǧrīţ.

El lingüista Joan Coromines propuso en 1960 una teoría alternativa, apuntando que Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización fonética de Matrich, con metátesis de ǧ y ţ y no tiene por qué relacionarse con la palabra árabe maǧra, posibilidad que ya apuntó Oliver Asín pero que descartó por razones no exclusivamente lingüísticas. Esta teoría la desarrolló más adelante el arabista y lingüista Federico Corriente y es la más extendida en la actualidad.

 

Vestigios de la muralla musulmana junto a la Cuesta de la Vega.

 

La iglesia de San Nicolás de los Servitas es la más antigua del casco histórico de Madrid, sin contar el desaparecido edificio que habría en el lugar de la actual Catedral de la Almudena. La torre-campanario, de estilo mudéjar, aún conserva la estructura original del siglo XII, aunque rematada por un chapitel barroco.

 

La Basílica de San Francisco el Grande, obra de Francisco de las Cabezas, con fachada de Francisco Sabatini, fue uno de los proyectos arquitectónicos más complejos de todo el siglo XVIII. Su interior, rico en obras de arte, fue completado a lo largo del siglo XIX con un interesante conjunto de pinturas, estucos, mobiliario y esculturas.

 

La Estación de Atocha, o del Mediodía, se creó en 1851, aunque el edificio principal, que ya no se usa para recibir los trenes, es de 1888, ejemplo de la arquitectura del hierro de Alberto de Palacio, discípulo de Gustave Eiffel. Durante generaciones fue por donde entraban los inmigrantes rurales a Madrid, en un ambiente costumbrista en el que se incluía la delincuencia del estraperlo, los carteristas, los trileros y el timo de la estampita.

 

Antiguo Palacio de Comunicaciones, hoy sede de la Alcaldía de Madrid, situado en la Plaza de Cibeles, diseñado por el arquitecto Antonio Palacios.

El Edificio Metrópolis, en el cruce de la Calle de Alcalá y la Gran Vía.
La Estatua del Oso y el Madroño en la Puerta del Sol.

 

 

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